Los dos tigres
Los dos tigres »—¡Morid todos! ¡Quiero hacer desaparecer a estos ávidos monstruos que conspiran contra mà y se han conjurado para apoderarse de mis riquezas! ¡Dadme de beber! ¡Dadme de beber u os mando degollar!
»Los ministros, aterrados, seguÃan llenándole la copa, que él apuraba de un solo sorbo; enseguida volvÃa a disparar sobre aquel montón de desgraciados, que en vano le suplicaban que los perdonase.
»Los disparos se sucedÃan continuamente, pues aquel manÃaco furioso habÃa mandado que le llevasen a la terraza varias carabinas, que sus oficiales se apresuraban a cargar.
»Ahora caÃa un hombre con la cabeza deshecha; enseguida una mujer con el pecho atravesado; luego un jovencito o una jovencita, pues el rajá no perdonaba a nadie.
»Asà vi caer, sucesivamente, a mi padre con la columna vertebral rota de un balazo; luego, a mi madre, herida en mitad de la frente; luego, a mis dos hermanos; después, a muchos otros más.
»Los parientes de aquel monstruo eran treinta y siete, y diez o doce minutos después yacÃan treinta y seis tendidos en el patio en medio de un mar de sangre.