Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¿Quién habla?
—¿Quién pasa? —preguntó la voz.
—Indios de Raimangal.
—Apresuraos, la medianoche no está lejos.
—¿Qué se hará a la medianoche? —inquirió el cazador de serpientes.
—La Virgen de la sagrada pagoda subirá a la hoguera.
Tremal-Naik sofocó un aullido que estaba a punto de brotarle de los labios. Luego, dominando su emoción:
—¿No ha muerto, pues, Tremal-Naik?
—No, hermano, porque Manciadi no ha vuelto todavÃa.
—¿Y la Virgen será quemada?
—SÃ, a medianoche.
—Gracias, hermano —respondió con voz ahogada Tremal-Naik.
—Espera un momento. ¿Has oÃdo el ramsinga?
—No.
—¿Has visto a Huka?
—SÃ, cerca de la hoguera.
—¿Sabes dónde se quemará a la Virgen?
—Me parece que en los subterráneos —respondió Tremal-Naik, alegre por poder saber algo más.
—SÃ, en la gran pagoda subterránea. Apresúrate, porque la medianoche no debe de estar lejos. Adiós, hermano.