Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra ¿Partió hacia Raimangal?
—¡No, no! —exclamó vivamente el sargento. Los thugs son fuertes y se precisan muchos hombres para aplastarlos, muchos más de los que tiene el capitán.
—¿Ha ido a Calcuta?
—SÃ, a Calcuta, ¡al fuerte William…! Y armará un buque ¡y embarcará a mucha gente… y muchos cañones…!, ¡ah…!, ¡ah…!, ¡qué magnÃfico espectáculo!
Calló el sargento. Sus ojos se cerraban y abrÃan, pero volvÃan a cerrarse a pesar de los esfuerzos que hacÃa para mantenerlos abiertos. Tremal-Naik comprendió que el opio iba haciendo su efecto poco a poco.
—Sé cuanto querÃa saber —murmuró—. ¡Y ahora a Raimangal!