Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Y yo os esperaba —respondió el faquir sin alzar siquiera los ojos hacia ellos.
—¿Has podido saber algo?
—No, pero tengo buenas razones para creer que el capitán se encuentra en su villa.
—¿Cómo actuaremos para cerciorarnos de que se encuentra allí?
—¡Escucha…!
En la lejanía se oía tamborilear, con un ruido que iba creciendo, algunos khole y hulok, especie de tambores bastante usados por los indios. Parecía que los tocadores se aproximaban con cierta rapidez a la pagoda.
—¿Una orquesta? —preguntó el viejo thug.
—Los encantadores de serpientes —respondió el faquir con una sonrisa.
—¿Qué vienen a hacer?
—¡Más tarde lo sabrás!
El thug y Tremal-Naik habían ascendido hasta el último escalón para abarcar más horizontes. A lo largo de la orilla vieron avanzar un gran número de antorchas, que iban dejando tras sí miríadas de chispas.
Delante venía una procesión, entre un tamborilear furioso, serpenteando a lo largo del Ganges y dirigiéndose hacia la pagoda.
—Id a esperarnos en la villa —dijo el faquir.
—¿Será allí el lugar donde se celebrará la fiesta?