Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Id a emboscaros alrededor de mi casa, entre los cañaverales del pantano, y no os mováis hasta que oigáis un disparo de pistola.
Los seis thugs desaparecieron rápidamente, dispersándose en torno a la casucha.
—Ahora a lo nuestro, capitán —murmuró el faquir, mientras un relámpago feroz animaba su mirada.
Se acercó al umbral de la cabaña y miró atentamente hacia la pagoda, de donde debÃa venir la vÃctima.
Aguzando el oÃdo, oyó el batir de remos, luego unos golpes sordos, producidos quizá por los choques de la chalupa contra los escalones de piedra del templo, y poco después distinguió una sombra blanca que se delineaba al final de la avenida de tamarindos.
ParecÃa que el capitán, para no ser reconocido, se habÃa vestido con un traje indio. En efecto, Windhya vio que se habÃa envuelto en un amplio dubgah de tela blanca y que en la cabeza llevaba un turbante de gran volumen, que debÃa de cubrirle gran parte del rostro.