Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra El faquir alzó una estera de fibras de coco que cubrÃa el pavimento, luego una piedra y finalmente una plancha de metal. Debajo de esta última apareció una estrecha y oscura escalinata.
—Tomad antorchas —dijo Windhya—, y seguidme.
Descendió por la estrecha escalera y se detuvo en una especie de bodega angosta y bastante húmeda, porque se habÃa excavado a poca distancia del pantano. Lanzó alrededor una rápida mirada y luego dijo al dondy:
—Súbete a ese trozo de columna que ves en ese rincón.
El indio obedeció.
—¿Hay una plancha de hierro incrustada en la pared?
El dondy dio un fuerte puñetazo y se oyó un sordo retumbar metálico.
—La plancha está aquà —dijo.
—Hay un botón en el medio, ¿lo ves?
—SÃ, lo he encontrado.
—Aprieta fuerte.
El dondy hizo fuerza y pronto se vio cómo la plancha saltaba de golpe, dejando percibir un pasaje oscurÃsimo.
—¿Oyes algo? —preguntó Windhya.
—No, absolutamente nada.
—Subid todos.
—¿Y tú? —preguntó el viejo thug.