Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Nos han descubierto —murmuró el dondy—. Huyamos.
—Espera un momento. Si han encontrado ya la plancha veremos sus antorchas.
Reanudaron la marcha procurando no hacer ruido y, llegados a la curva de la galerÃa, distinguieron a ciento cincuenta pasos un vivo resplandor. Unos hombres estaban a punto de entrar en el pasadizo que habÃan descubierto.
—¡Atrás! —dijo Windhya con voz ahogada—. Si los subterráneos de la vieja pagoda no están desalojados dentro de pocos minutos estaremos prisioneros.
Ambos se lanzaron por la galerÃa, dejándose empujar por la corriente, y en unos pocos instantes llegaron a la caverna donde les esperaban Tremal-Naik y el viejo thug con el prisionero.
—Huyamos —dijo Windhya.
—¿Nos persiguen? —preguntó Tremal-Naik.
—Los cipayos han descubierto el pasadizo y pronto estarán aquÃ.
Tremal-Naik sacó el puñal y, haciéndolo centellear ante los ojos de Bharata, le dijo:
—Camina o te mato.