Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra La galería de desagüe que conducía a los subterráneos de la vieja pagoda había quedado ya medio descubierta, por haber disminuido bastante el agua. Los cinco indios se introdujeron por ella, cerraron la plancha detrás de ellos para retardar un poco más la marcha de los perseguidores y se lanzaron resueltamente adelante, manteniendo alta la antorcha.
Aquel segundo conducto subterráneo era bastante más espacioso que el primero, permitiendo el paso de tres e incluso cuatro hombres al mismo tiempo, y la bóveda era tan alta que la luz de la antorcha no lograba iluminarla.
Había cesado la irrupción de agua, ya que se había cerrado la plancha metálica, pero se oían más adelante sordos fragores que el eco de las galerías repetía incesantemente.
Parecía como si el torrente, siguiendo las pendientes de aquellos vastos subterráneos, continuase avanzando precediendo a los fugitivos. Se oían roces y zambullidas sordas y gorgoteos lejanos que se perdían en las negras cavernas y en las amplias galerías situadas bajo la vieja pagoda.