Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —TodavÃa no; debemos pasar por otras galerÃas y otras cavernas.
Sus tres compañeros, guiados por su voz, no tardaron en llegar cerca de la escalera.
Windhya se habÃa ya lanzado por el túnel y avanzaba a tientas, no sabiendo de una manera exacta dónde se encontraba.
Se habÃa acordado en aquel momento de que en las cavernas existÃan otros pasadizos que él no habÃa explorado jamás: por consiguiente, ignoraba si el camino encontrado era el que conducÃa a las orillas del Ganges.
—Si tuviéramos nuestras antorchas… —murmuró—. No sé si con esta oscuridad lograremos salir del trance.
De repente chocó contra un obstáculo, que parecÃa cerrar la galerÃa. A pesar de los escalofrÃos que experimentaba a causa del frÃo reinante en aquel subterráneo y a la larga inmersión en el agua, sintió su frente perlada de sudor.
—¿Dónde estamos? —se preguntó con angustia—. ¿Nos habremos extraviado en estos inmensos subterráneos de la pagoda?
—¿Qué ocurre ahora? —le preguntó Tremal-Naik, que habÃa caÃdo encima de él, ya que no preveÃa la repentina detención del faquir.
—El camino está cerrado —respondió Windhya.