Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —¡Oh! ¡Qué suerte! ¿PodrÃa verlos?
—En seguida te los envÃo.
El maestre volvió a subir la escala y poco después se presentaron dos indios ante Tremal-Naik. Uno era alto, delgado y dotado de una agilidad de mono; el otro era de media estatura, membrudo y más semejante a un malayo que a un indio.
Tremal-Naik miró a su alrededor para ver si estaban solos y luego tendió hacia ellos su mano derecha, mostrándoles el anillo. Los dos indios cayeron a sus pies.
—¿Quién eres? —preguntaron con voz ahogada.
—Un enviado de Suyodhana —respondió Tremal-Naik en voz baja.
—Habla, manda. Nuestra vida está en tus manos.
—¿Corremos peligro de que nos oigan?
—No te preocupes por ello: están todos en el puente —dijo Palavan.
—¿Dónde está el capitán Macpherson?
—En su cabina; duerme todavÃa.
—¿Sabéis adonde va la fragata?
—Nadie lo sabe. El capitán Macpherson ha dicho que ya lo comunicará cuando lleguemos a nuestro destino.
—¿Entonces tampoco los oficiales saben nada?
—Nada.