Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Juro ante mi dios que mataré al primer hombre que se atreva a levantarte la mano —declaró el cazador de serpientes.
—Entonces quédate, pues no puedo convencerte. ¡Te salvaré yo! —decidió la joven.
Recogió su sari y se dirigió hacia la puerta por la que habÃa entrado. Tremal-Naik se lanzó hacia ella para detenerla.
—¿Adonde vas? —le preguntó.
—A recibir al hombre que va a llegar y a impedirle que entre aquÃ. Volveré contigo a medianoche. Entonces se cumplirá la voluntad de los dioses y quizás… huyamos.
—¿Cómo te llamas?
—Ada Corishant.
La jovencita se envolvió en el sari, miró por última vez con ojos húmedos a Tremal-Naik y salió conteniendo un sollozo.