Los Tigres de la Malasia
Los Tigres de la Malasia Atribuyen su invulnerabilidad al maná , poder misterioso que hace que los iniciados puedan andar sobre las piedras ardientes sin que se produzcan ninguna quemadura. Dicho poder no está representado por símbolo alguno, y puede transmitirse de unos a otros tan sólo por medio de la palabra.
Como quiera que sea, el hecho es que dichos sacerdotes salen absolutamente indemnes de la terrible prueba.
Un viajero europeo, el coronel inglés Gudgeon, hace algunos años que, juntamente con varios compañeros suyos, quiso hacer por sí mismo la prueba hallándose en una isla del Océano Pacífico en ocasión de celebrarse una ceremonia religiosa. El coronel tenía por seguro que su empeño iba a costarle sufrir quemaduras dolorosas. Pues bien, (¿lo creeréis?); el animoso inglés salió de la prueba tan ileso como los sacerdotes. Tan sólo uno de sus compañeros, a pesar de haber recibido el maná, o sea el poder misterioso, que como hemos dicho se transmite con la palabra, sufrió quemaduras bastante grandes; pero, según los sacerdotes, fue suya la culpa.
Cometió la imprudencia de mirar atrás, cosa severamente prohibida a los que han recibido el maná; una excusa dada por los sacerdotes, seguramente, para salvar la dignidad del rito.