Los Tigres de la Malasia
Los Tigres de la Malasia -Eso de haberlo encontrado solo, tan lejos de Gaya, metido en una canoa que no podrÃa resistir una ola, y enseguida ofrecerse a guiarnos... ¡Vamos!... Me parece que todo eso no está muy claro.
-¿Se habrá cometido una imprudencia al confiarle el timón?- se preguntó Yáñez, que se habÃa quedado pensativo.
Después, sacudiendo la cabeza como si hubiese querido arrojar lejos de sà un pensamiento importuno, añadió:
-¿Por qué razón ese hombre, que pertenece a vuestra raza, habrá querido perder el mejor y más poderoso parao del Tigre de la Malasia? ¿No hemos protegido siempre a los borneses contra las vejaciones de Inglaterra? ¿No hemos derrotado a James Broak para dar la independencia a los dayakos de Sarawak?
-¿Y por qué, señor Yáñez- dijo Sambigliong-, se han levantado en armas tan de improviso contra nuestros amigos los dayakos de la costa? Porque también Tremal-Naik, al crear factorÃas en estos litorales antes desiertos, les ha proporcionado el medio de ganarse la vida cómodamente sin correr el riesgo de caer en manos de los piratas que los diezmaban.
