Los Tigres de Mompracem
Los Tigres de Mompracem —Giro Batol —dijo al pisar el primer escalón de la tortuosa escalera que conducÃa a su vivienda—, anuncia a mis piratas que he regresado. Pero diles que me dejen tranquilo, porque tengo que tratar algunos asuntos que deben ser un secreto para todos y no quiero que me interrumpan.
—Nadie lo molestará, capitán, si tal es su deseo. PermÃtame que le dé las gracias por haber vuelto conmigo, y sepa que si es preciso sacrificar a un hombre, aunque sea para salvar a un inglés o a una inglesa, yo estoy dispuesto a hacerlo.
—¡Gracias, Giro Batol! Y ahora vete.
Y el pirata subió la escala en medio de las sombras.