Los Tigres de Mompracem
Los Tigres de Mompracem —¿Dónde estabas cuando salà de la quinta del lord?
—En los bosques.
—¿QuĂ© hacĂas allĂ?
—Nada.
—¡Quiero saberlo todo!
—No sé nada.
—¡Habla o te mato! —dijo Sandokán y puso en la garganta del soldado la punta del kriss, haciendo brotar una gota de sangre.
El caporal vaciló, pero la mirada del Tigre era terrible. —¡Basta! —dijo apartando la punta del kriss—. Hablaré.
—¿QuĂ© hacĂas en el bosque?
—SeguĂa al baronet Rosenthal. Lord Guillonk supo que el que habĂa recogido moribundo era el terrible Tigre de la Malasia y, de acuerdo con el baronet y el gobernador de Victoria, preparĂł una emboscada.
—¿Cómo lo supo?
—Lo ignoro. Se reunieron cien hombres y los enviaron a rodear la isla para impedir su fuga.
—Eso ya lo sé. ¿Qué sucedió después que me refugié en la floresta?
—Cuando entrĂł el baronet a la casa, el lord tenĂa una pierna herida y estaba furioso.
—¿Y lady Mariana?