Los Tigres de Mompracem

Los Tigres de Mompracem

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los piratas, previendo un ataque, trabajaban febrilmente bajo la dirección de Yáñez, reforzando bastiones, excavando fosos, levantando estacadas.

Sandokán se acercó a Yáñez.

—¿Ha aparecido algún nuevo barco? —le preguntó.

—No —contestó el portugués—. Pero la cañonera no se aleja de nuestras aguas y ésa es una muy mala señal.

—Es preciso tomar medidas para poner a salvo nuestras riquezas y, en caso de una derrota, prepararnos la retirada.

—¿Temes que no podamos hacer frente a los atacantes?

—¡Tengo malos presentimientos, Yáñez! Algo me dice que perderé esta isla.

Al caer la tarde, la roca presentaba un aspecto imponente; parecía inexpugnable. Los ciento cincuenta hombres que quedaban después del ataque de la escuadra y de la pérdida de las dos tripulaciones que siguieran a Sandokán a Labuán, habían trabajado como quinientos.

Llegada la noche, Sandokán hizo embarcar sus joyas y artículos de valor en un gran parao y, junto a otros dos, lo envió a las costas occidentales para que se remontara a alta mar por si era necesario huir.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker