Los Tigres de Mompracem
Los Tigres de Mompracem La joven se adelantó hacia las bandas y luego miró al Tigre.
—Sandokán —dijo con voz firme—, si yo rompiera el débil vÃnculo que me liga a mis compatriotas y adoptara por patria esta isla, ¿te quedarÃas?
—SÃ, y te juro que no volveré a tomar las armas sino en defensa de mi tierra.
—¡Entonces que Mompracen sea mi patria! ¡Aquà me quedo!
Cien armas se alzaron mientras los piratas gritaban a una voz:
—¡Viva la reina de Mompracem!