Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -No olvide usted, sir, que entre nosotros está la guerra, y que ésta nos separará para siempre. ¿Qué dirÃan mà padre, Yáñez y Sandokán, si supieran que aceptaba la mano de uno de sus enemigos? ¿Y qué dirÃan las gentes de usted, cuyo odio hacia nosotros es todavÃa más profundo, más encarnizado, más despiadado? ¿Ha pensado usted en eso, sir Moreland? Usted, uno de los más brillantes oficiales de la marina del rajá, a quien su patria ha armado para que nos suprima sin misericordia, ¿podrÃa casarse con la protegida de los piratas de Mompracem? Comprenda usted que es completamente imposible, que es un sueño que jamás se convertirá en realidad, porque el abismo que nos se para es demasiado profundo.
-Nuestro amor colmarÃa ese abismo, porque el amor no tiene patria.
-Quisiera que asà fuese -dijo Damna tristemente -. Sir Moreland, olvÃdeme usted. El dÃa en que recobre usted su libertad, olvÃdese de mÃ; vuelva usted al mar, y obedezca a la voz del deber, que le obliga a exterminamos. Olvide que en este barco se encuentra una muchacha a quien ha querido, y sin misericordia haga tronar la artillerÃa contra nosotros, y échenos a pique o háganos saltar por los aires. Nuestro destino está escrito con letras de sangre en el gran libro de la vida, y todos estamos dispuestos a afrontarlo.