Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -Yáñez -dijo Sandokán, llevándose a un lado al portugués -, ¿por qué le has dejado marchar? ¡Podía habernos sido muy útil como prisionero!
-Y un grave peligro para Damna -respondió Yáñez -. ¡Se aman!
-¡Me lo había figurado! Es un hermoso y valiente joven. Como Damna tiene también sangre angloindia en sus venas… Quizá después de la contienda…
Se quedó unos instantes como abstraído en un profundo pensamiento y luego añadió:
-Debemos comenzar ya las hostilidades; vámonos hacia las líneas ordinarias de navegación, y mientras la escuadra nos sigue buscando en las aguas de Sarawak, procuraremos causar a nuestros adversarios los mayores perjuicios posibles.