Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -Nadie puede oírnos, teniente - dijo el capitán, después de haber cerrado la puerta con llave y haber dejado caer un pesado cortinón de brocado antiguo.
-¿Sabe usted, capitán, que los tigres de Mompracem han declarado la guerra a Inglaterra y al rajá de Sarawak, su protegido? - dijo Yáñez,
-Ayer me lo comunicó el rajá por medio de un correo - contestó sir Moreland -. Pero, ¿es que están locos?
-No tanto corno usted cree - respondió Yáñez -, Recuerde usted que fue Sandokán el que deshizo y arrojó de aquí a James Brook, cuando éste se hallaba en todo su auge y se creía invencible.
-¡Aquéllos eran otros tiempos, teniente! Y, además, ¡desafiar a Inglaterra! ¿Ignoran, Quizá, que el poderío naval inglés es temido, incluso por los Estados europeos? Esos locos harán algún crucero con sus praos por estas aguas, y a los primeros cañonazos quedarán deshechos.
-En eso Precisamente es en lo que está usted equivocado, sir Moreland. No es con sus veleros con lo que emprenderán la guerra. Ayer se vio un enorme barco de vapor a veinte millas mar adentro de Kohong, y llevaba enarbolada la bandera roja de los tigres de Mompracem.
El capitán se sobresaltó.
-¿Cómo es eso?