Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -Y, según parece, se dirigía hacia estas costas.
-¿Le ha encontrado usted?
-No, capitán.
-¿Y qué es lo que vienen a hacer aquí? ¿Sabrán que tengo anclado mi barco en la segunda boca del Redjang?
-El gobernador de Kohong cree que tratan de asaltar el fortín de Macrae, para libertar a los dos prisioneros, y por eso me envía para que advierta a usted que se los mande en seguida. Yo tengo el encargo de conducirlos en la lancha de vapor que se halla estacionada en la rada.
-Están más seguros a bordo de mí barco.
-Los expone usted a los riesgos de una batalla; sobre todo, siendo ya ahora muy dudosa la victoria. El gobernador preferiría que usted se los enviase. Según tengo entendido, ese mismo deseo se lo ha manifestado también al rajá de Sarawak. Dice que hay que retener, aun cuando sea en calidad de huéspedes, a esas dos personas, para oponer así un obstáculo a la audacia de Sandokán, e impedirle que insurreccione a los dayakos del interior, que siguen siendo aliados suyos desde los tiempos de James Brook.