Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -El gobernador de Kohong puede estar en lo cierto - contestó sir Moreland, después de un breve silencio -. Los prisioneros serÃan para mà un embarazo a bordo de mi barco. Además, nunca se puede saber cómo va a terminar una batalla, sobre todo cuando esos terribles piratas andan por medio. Tengo gran confianza en el poder y en la solidez de mi barco y en el valor de mis hombres, que he escogido cuidadosamente, y también en la potencia de mis cañones, que son de los más modernos; pero desconozco la fuerza de mis adversarios, y podrÃa tocarme la peor parte. ¿Cree usted que sabrán dónde está mi Sambai?
-¿Es ése el nombre de la nave de usted?
-Sà - contestó el capitán.
-En Kohong se cree que el Tigre de Malasia y Yáñez lo saben, y no dudan en que le acometerán de un momento a otro.
-Entonces confiaré a usted los dos prisioneros. Pero, ¿me responde usted de ponerlos a salvo?
-Seguiré, la costa marchando por detrás de las escolleras. En aquellos canales interiores hay poca agua, y el barco de los piratas de Malasia no podrá seguirme. ¡Respondo de ellos, capitán!
-Seria mejor que aprovechase usted la oscuridad de la noche.