Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -¿Qué vas a hacer con el capitán? Te pido su libertad, pues él personalmente no nos ha tratado como a prisioneros, sino como a huéspedes.
-No tengo intención alguna de matarle. Asesinarle sería una villanía. ¿Quién es ese hombre?
-Un inglés que está al servicio del rajá, y que antes perteneció a la marina angloindia.
-¿Ese hombre inglés, con esa piel tan bronceada y con esos ojos tan negros? No; más bien creo que es angloindio.
-Yo también he sospechado lo mismo; pero sea lo que fuere, con nosotros se ha portado como un perfecto caballero.
-¡Silencio, ya estamos en el mar!
Pocos minutos después llegaban a la playa, junto al lugar donde se encontraba la chalupa embarrancada en la arena. A una distancia de tres o cuatro cables, humeaba la chimenea de la barcaza. El maquinista americano no había perdido el tiempo.
-¡Empujad hacia el agua la chalupa! - ordenó Yáñez.
Mientras cuatro de los piratas ejecutaban la orden, los restantes se habían colocado en derredor del grupo formado por Tremal-Naik, Damna y el capitán.
Sambigliong se colocó detrás de este último.