Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico —«Help! Help!» (¡Socorro! ¡Socorro!).
—¡El náufrago! —exclamó el señor Collin, precipitándose hacia la amura de babor.
—¡Atención, timonel! —gritó el capitán—. ¡Vira en redondo!
El buque viró, poniéndose a través del viento y sin alejarse mucho de aquel punto. El capitán, el segundo, miss Ana y los marineros, inclinados sobre la borda y sujetos a las cuerdas, miraban ansiosamente al mar, que apenas se distinguÃa: tan espesas eran las sombras.
—¡Valor! —gritó el capitán con el altavoz—. ¡Vamos en vuestro auxilio!
—¡Socorro!… ¡Me ahogo! —repitió la misma voz de antes, que parecÃa salir de debajo de las olas.
—¡Lo tenemos a sotavento! —dijo el segundo de a bordo.
—¡SÃ, sÃ! —confirmó el viejo piloto.
—¡Malditas tinieblas! —exclamó el capitán—. No se ve nada a tres metros de distancia.
—Esperemos un relámpago —dijo miss Ana.
—Y entretanto hagamos alguna señal —añadió el segundo—. ¡Eh, Harry, trae una mecha!