Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico —¿Me desafÃas?
—¡Os desafÃo!
—¡A mÃ, marineros!…
Ante aquella voz, siete u ocho marineros se precipitaron sobre el audaz Bill, reduciéndole a la impotencia.
En aquel mismo momento apareció en el puente miss Ana.
—¡Padre mÃo! —exclamó corriendo al encuentro del capitán, que tenÃa en la mano una pistola, pronto a descargarla contra los camaradas de Bill—. ¡Gran Dios!… ¿Qué pasa?
—RetÃrate, Ana —respondió Hill—. Son cosas que no te importan.
—Pero ¿por qué está ese hombre tirado en el puente?
—Es un miserable, a quien voy a castigar.
—¿Qué? ¿Bill castigado?… ¿Él, que nos ha salvado de los antropófagos?
—Y que ahora amenaza a mi buque y a tu vida, Ana.
—¡Es imposible, padre!
—La tripulación puede testificar.
—Y ¿qué vais a hacer a ese desgraciado?
—Matarlo como a un perro.
—¡Oh, no!… ¡Le perdonaréis!
—Pero… ¡Ana, retÃrate!… ¡Lo mando!