Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico La joven comprendió que todo ruego habrÃa sido inútil y se retiró lentamente, mientras el náufrago, alzando la cabeza, la miraba con ojos que despedÃan rayos.
Cuando desapareció, el capitán, volviéndose hacia los marineros que sujetaban a Bill, les dijo:
—Ahora, ¡azotad a ese miserable!
—Aquà estoy dispuesto, señor —dijo Asthor, haciendo chasquear el látigo—. ¡Mi brazo es fuerte y no parará hasta descargar los veinte golpes!