Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico EL INCENDIO DEL BUQUE
En el tiempo en que ocurrieron estos hechos, los castigos corporales se empleaban mucho a bordo de los buques, tanto de la Marina mercante como de la de guerra.
Azotar a un marinero indisciplinado o rebelde era cosa muy frecuente, y en particular entre los americanos y, sobre todo, entre los ingleses, que recurrían de cuando en cuando al «gato de nueve colas».
Este instrumento, que inspiraba un verdadero terror a todos los marineros, se componía de un puño o mango, al que estaban adaptadas con toda solidez nueve tiras de cuero, en las que había adheridas pequeñas bolas de plomo, que causaban en las espaldas del paciente surcos amoratados, que sangraban en más de una ocasión.
Veinte o treinta golpes bastaban para reducir a un deplorable estado al hombre más robusto. Los ingleses, sin embargo, solían condenar a los rebeldes, los ladrones y a los indisciplinados a cincuenta golpes, y algunas veces más; pero hacían presenciar a un médico la ejecución de tan tremendo castigo, a fin de que lo hiciera cesar si consideraba que estaba en peligro la vida del paciente. Aun así, la interrupción era momentánea, pues el castigo continuaba apenas se habían curado un poco las sangrientas llagas del paciente.
