Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico —Y ¿por qué no? —preguntó Hill, en cuya mente nació una sospecha.
—No es necesario.
—¿Escondes quizá algo en tus espaldas?
El náufrago lanzó sobre el capitán una mirada feroz y pretendió levantarse haciendo un desesperado esfuerzo; pero los marineros le sujetaron.
—¡Os digo que no me desnudaréis la espalda! —gritó furioso.
—Una palabra, señores —dijo una voz.
El capitán Hill se volvió y halló ante sà al delgado MacBjorn, que hasta entonces habÃa permanecido entre los marineros, cerca del palo mayor, para tener a raya a los otros náufragos.
—¿Qué quieres tú? —le dijo el capitán rudamente—. Tu sitio no está aquÃ.
—¿PermitÃs que diga una palabra en favor de mi camarada?
—¿Qué? ¿Pretendéis acaso impedir el castigo?
—No pienso en eso, señor —respondió el hombre caña, inclinándose humildemente—. Pero os rogarÃa que no mandaseis dar los veinte golpes de «gato de nueve colas» en las espaldas de ese desgraciado.
—¿Por qué motivo?
—Porque hace dos meses ese infeliz se fracturó un omoplato, y comprenderéis que…