Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico —La «Nueva Georgia» ha embarrancado al sur de la isla.
—Sin embargo, mi salvaje no puede haberse engañado, porque precisamente habÃa ido a las costas septentrionales para cazar cangrejos ladrones.
—¿Habrán desembarcado otros blancos?
—¿Y quiénes podrÃan ser?… Sin duda, otros náufragos —dijo Collin.
—¿Cuántos ha visto el indÃgena? —dijo el capitán, en cuya mente habÃa brotado una terrible sospecha.
—Varios; pero no supo decirme el número.
—¿Está aquà ese hombre?
—No; he vuelto a mandarle allá para que adquiera noticias más precisas.
—¿Cuándo volverá?
—Partió esta mañana, al alba, con un hermano suyo, y creo que estará de vuelta dentro de pocas horas. Pero ¿por qué estáis tan excitado, capitán?
—¡Porque comienzo a creer en la justicia de Dios! —exclamó Hill con tono solemne.
—Explicaos, señor —dijeron todos.
—Sospecho que esos hombres son los presidiarios.
—¡Los presidiarios aquÃ!…