Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —¡Sus, valiente!
Se habÃa apresurado demasiado.
El pobre gallo, aún aturdido, no pudo hacer frente al fulminante ataque del heroico Zambo, y cayó casi en seguida con la cabeza destrozada de un picotazo.
—¿Qué os dije, señor? —preguntó Carmaux a don Rafael.
—¡Que sois un brujo, o el mejor careador de América!
—Con todas estas piastras que hemos ganado, podremos permitirnos el lujo de vaciar una botella de jerez. Yo la ofrezco, si no tenéis inconveniente.
—¡Dejadme ese honor!
—Como queráis, señor. ¡Eh, tabernero! ¡Jerez del mejor que tengas en tus bodegas!