Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro Pedro, que recitaba a las mil maravillas lo que Morgan le habÃa dicho; apenas habÃa podido comer dos o tres galletas, cuando vio volver al marinero acompañado de un oficial y unos treinta marineros.
—¿Dónde están vuestros compañeros? —dijo el oficial a Pedro, que se habÃa puesto en pie—. Mi marinero Pedro me ha contado que no estáis solo.
—Es cierto, señor —dijo el corsario—. No están muy lejos.
—¿Habéis encontrado indios en estos parajes?
—No los hemos visto, señor.
—¿Vuestra nave se llamaba?
—La Pinta.
—¿Y pertenecÃa?…
—Al departamento marÃtimo de Uraba.
—¿En el Darién?
—SÃ, señor.
—¿Vive el capitán?
—Murió en el naufragio.
—Llevadme adonde estén vuestros compañeros. Nuestra nave es bastante grande para poder embarcar ocho o diez hombres más.
—¡Gracias, señor! —dijo el corsario con sutil ironÃa—. ¡Sois demasiado bueno! Si no os molesta, seguidme.
—¡Adelante! —dijo el oficial a sus hombres.