Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —Tenéis razón, señor, ya que no hemos sabido nosotros defenderla. ¡Pero no esperéis desembarcarme vivo!
En el mismo instante, con un rápido gesto, el valiente comandante se disparó con una pistola en la frente y cayó al pie de Morgan.
—¡He aquà un hombre que podÃa competir con nosotros en valor! —dijo Morgan conmovido—. ¡Presentad armas al valor desventurado!
Mientras los corsarios, no menos conmovidos, le obedecÃan, otros oficiales y marineros se presentaban en la salida del cuadro.
Morgan mandó llevarlos a las chalupas y conducirlos a tierra.
Diez minutos después no quedaba en la corbeta más español que el comandante muerto, cubierto por el estandarte de España.