Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro —SÃ, en la isla de Santa Catalina, que está bastante poblada. Pero, señores, dándoos esas noticias hago traición a mi patria.
—Aun sin vuestras explicaciones, nada nos detendrÃa.
—¿Qué queréis hacer? —preguntó espantado don Rafael.
—¡Ya lo veréis! —repuso Pedro—. Ordena, Morgan. ¿Adónde vamos?
—¡A arrasar el pueblo de los traidores! —repuso Morgan—. ¡Guay de Kumasa si cae en mis manos!
—A estas horas, señor, está en Cumana, y el conde habrá zarpado para la América Central.
—Creo inútil perder un tiempo precioso —dijo Pedro—. Hagamos rumbo sin retraso hacia las Tortugas, y allà veremos lo que hacemos. No nos faltan hombres ni naves.
Morgan llevó aparte a su lugarteniente, y le dijo:
—¡Te juro por Dios que si no alcanzamos al conde antes de que desembarque en Chagres, os llevaré bajo los muros de Panamá!
—¿Piensas en tal hazaña? —exclamó Pedro—. ¿Cómo quieres atravesar el istmo y expugnar tan gran ciudad, la más populosa y mejor defendida de cuantas tienen en América los españoles?