La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Condición de la voluntad humana, de la cual dependen los afectos malos o buenos del alma
Nos interesa conocer cómo es la voluntad del hombre: si es perversa, tendrá esos movimientos perversos, y si es recta, esos mismos movimientos no sólo no serán culpables, sino hasta laudables. En efecto, en todos esos movimientos está la voluntad; mejor aún, todos ellos no son otra cosa que voluntad. ¿Qué es el deseo y la alegrÃa, sino la voluntad encaminada a estar de acuerdo con lo que queremos? Y ¿qué es el miedo y la tristeza, sino el alejamiento de lo que no queremos? Pero recibe el nombre de apetencias cuando en el apetito estamos de acuerdo con lo que queremos; y se llama alegrÃa cuando estamos en el disfrute de esas mismas cosas. Asà también, la voluntad se llama miedo cuando rehusamos aquello que no queremos nos suceda; y se llama tristeza cuando rehusamos lo que tenemos presente sin quererlo. En toda la gama de cosas que se apetecen o se rehúyen, a medida que el alma se siente atraÃda o rechazada, varÃa o se vuelve a unos u otros afectos.