La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios En un lenguaje más corriente, que es muy frecuente en la conversación habitual, no se dirÃa: No queráis proferir mentira alguna39, si no pudiera existir la voluntad mala, de cuya maldad se distingue aquella que proclamaron los ángeles: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad40. Sin duda se añadió, por redundancia, «buena», si es que no puede existir sino la buena. ¿Qué excelencia habrÃa cantado el Apóstol sobre la caridad al decir que no se goza de la iniquidad, si no hubiera también precisamente gozo de la maldad?41