La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios En consecuencia, lo que los griegos llaman ἀπάθεια, que podría traducirse por «insensibilidad», debe ser tenida por buena y por excelente si se la entiende (tomándola aquí como propia del ánimo, no del cuerpo) como privación de los afectos que van contra la razón y perturban la mente; pero incluso ésa no es propia de esta vida. No es vocablo propio de hombres cualesquiera, sino de los muy piadosos, muy justos y muy santos: Si afirmamos no tener pecado, nosotros mismos nos extraviamos y, además, no llevamos dentro la verdad74. Así que la ἀπάθεια sólo existirá cuando no haya en el hombre pecado alguno. Pero al presente ya es vivir bien si se está sin delito, y quien piense estar sin pecado, lo que consigue no es vivir sin pecado, sino sin perdón.