La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Por consiguiente, no tuvo lugar el mal, la transgresión en el comer del manjar prohibido, sino en el comerlo quienes eran ya malos. Pues no llegarÃa a ser malo aquel fruto si no procedÃa de un árbol malo90. Pero el llegar a ser malo el árbol tuvo lugar en contra de la naturaleza, ya que no se hubiera hecho malo sino por el vicio de la voluntad, que es contra la naturaleza. Y no hay naturaleza que pueda ser pervertida por el vicio sino la que ha sido hecha de la nada. El ser naturaleza le viene de Dios, que la hizo; pero el apartarse de lo que es le viene de haber sido hecha de la nada. No se apartó el hombre hasta dejar de existir, sino que, inclinándose hacia sÃ, quedó reducido a menos de lo que era cuando estaba unido al que es en grado sumo. Al dejar a Dios y quedarse en sà mismo, esto es, complacerse a sà mismo, no equivale a ser nada, pero sà a acercarse a la nada. De ahà que los soberbios se llaman en las santas Escrituras con otro nombre, los que se complacen en sà mismos91.