La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios He expuesto este pasaje en mi tratado Contra Fausto el maniqueo115; y creo haber dicho lo bastante sobre la verdad tan patente de esta profecía. En ella se anuncia la muerte de Cristo al decir se tumba, y por el nombre de león se expresa el poder sobre la muerte, no la sujeción a la misma. Tal poder nos lo proclama Cristo mismo en el Evangelio: Está en mi mano desprenderme de la vida, y está en mi mano recobrarla. Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente, para recobrarla de nuevo. Así rugió el león, así cumplió lo que dijo. Pues a ese poder pertenece lo que se añadió sobre la resurrección116: ¿Quién lo despertará? Es decir, que no habrá hombre alguno, si no es Él, quien dijo también de su cuerpo: Destruid este templo y en tres días lo levantaré117.
También su género de muerte, es decir, la sublimidad de la cruz se simboliza en la sola palabra te levantaste (o has vuelto a hacer presa).Lo que sigue se agacha y se tumba lo expone el evangelista al decir: Y reclinando la cabeza, entregó el espíritu118. Aunque también puede referirse a su sepultura, en la cual se recostó muerto, y de donde ningún hombre pudo hacerlo resucitar, como lo hicieron los profetas con algunos, e incluso Él mismo con otros, sino que fue Él quien se levantó como de un sueño.