La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios A mí me parece más aceptable la opinión de los que atribuyen a su obra todos esos ciento cincuenta salmos, y que intituló algunos con el nombre de otros personajes que representaban alguna figura que hacía al caso, y los demás tuvo a bien dejarlos sin nombre alguno, y que todo ello fue una inspiración del Señor, oscura, desde luego, pero no sin motivo. No es objeción válida contra esto el que se encuentren inscritos en algunos de estos salmos los nombres de ciertos profetas que vivieron mucho después del tiempo del rey David, y que lo que se dice allí parece dicho por ellos. Bien pudo el espíritu profético revelar al rey profeta David estos nombres de los futuros profetas para que cantara proféticamente algo acomodado a la persona de éstos. Como el rey Josías, que había de nacer y reinar más de trescientos años después, le fue revelado con su nombre a cierto profeta que predijo también sus hechos futuros86.
CAPÍTULO XV
¿Deben aducirse para el contexto de esta obra todas las profecías de los salmos sobre Cristo y la Iglesia?