La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. A continuación mire a su Iglesia, unida a esposo tan ilustre en matrimonio espiritual y amor divino. De ella se habla a continuación: De pie a tu derecha está la reina enjoyada con oro de Ofir. Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna: prendado está el rey de tu belleza; póstrate ante él, que él es tu señor. La ciudad de Tiro viene con regalos, los pueblos más ricos buscan tu favor. Ya entra la princesa bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras: las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. A cambio de tus padres tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra. Quiero hacer memorable tu nombre por generaciones y generaciones, y los pueblos te alabarán por los siglos de los siglos88.