La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios No creo haya nadie tan insipiente que pueda pensar se celebra y se describe aquí a cualquier mujerzuela, sino que es la esposa de aquel a quien se dice: Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre cetro de rectitud es tu cetro real; has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros. Se trata aquí de Cristo, a los ojos de los cristianos. Éstos son sus compañeros, de cuya unidad y concordia en todos los pueblos surge esta reina, de la que se dice en otro salmo: Ciudad del gran rey89. Ella es la Sión espiritual, cuyo nombre significa «contemplación»; porque ella contempla el gran bien del siglo futuro, ya que allí se dirige su intención. Ella es también de igual modo la Jerusalén espiritual, de la que ya hemos hablado mucho.