La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Así se entienden rectamente otros detalles que se citan allí con menor claridad si están de acuerdo con las cosas que brillan con tal claridad; sobre todo, porque los hechos que no creemos como pasados, sino que vemos presentes, al igual que se leen anunciados tanto tiempo antes, se ven ya manifiestos ahora en el mundo entero. En efecto, se dice un poco después: Lo recordarán y volverán al Señor hasta los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos. Porque del Señor es el reino, Él gobierna a los pueblos97.
CAPÍTULO XVIII
Profecías sobre la muerte y resurrección del Señor en los salmos 3, 40, 15 Y 67