La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios También en el mismo libro, aquel pasaje que hemos resumido antes al tratar de la estéril que dio a luz a siete, fue entendido, tan pronto como se pronunció, de Cristo y de la Iglesia por los que conocen a Cristo como Sabiduría de Dios: La sabiduría se ha edificado una casa, ha labrado siete columnas, ha preparado un banquete, mezclado el vino y puesta la mesa; ha despachado a sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: Los inexpertos, que vengan aquí; quiero hablar a los faltos de juicio: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado113. Reconocemos aquí ciertamente a la Sabiduría de Dios, esto es, el Verbo coeterno con el Padre, que se preparó un cuerpo humano en el seno virginal, y que unió a éste a su Iglesia como los miembros a su cabeza, que preparó la mesa con el vino y el pan, donde aparece también el sacerdocio según el rito de Melquisedec, y que convocó a los ignorantes y pobres de espíritu. Ya dijo el Apóstol que eligió a los débiles de este mundo para convertir a los fuertes114.