La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios No se puede pasar en silencio lo que nos refiere Varrón: que los sicionios solían celebrar sacrificios en el sepulcro de su séptimo rey, Turiaco. A su vez, reinando los reyes octavos, Armamitres de los asirios y Leucipo de los sicionios, y el primero de los argivos, Inaco, fue cuando habló Dios a Isaac, ratificándole las dos promesas que había hecho a su padre: dar la tierra de Canaán a su descendencia y bendecir en ella a todas las naciones. Promesas que se hicieron también a su hijo, nieto de Abrahán, que primero se llamó Jacob y después Israel, reinando ya Beloco, noveno rey de Asiria, y Foroneo, segundo rey de Argos, hijo de Inaco, y continuando todavía en el reino de los sicionios Leucipo.