La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios A continuación, reinando los mismos en los pueblos citados, terminado el tiempo de los jueces, comenzó por Saúl el reino de Israel. En ese tiempo existió el profeta Samuel. Y comenzó también la serie de reyes latinos que llamaron Silvios, pues a partir del primero -Silvio, hijo de Eneas- se designaba a los siguientes con sus propios nombres, pero sin falta nunca del sobrenombre; como mucho después se denominaron Césares los que sucedieron a César Augusto. Reprobado luego Saúl, eliminada del trono toda su estirpe, le sucedió David, después de cuarenta años del gobierno de Saúl. Entonces, tras la muerte de Codro, dejaron de tener reyes los atenienses, instituyéndose las magistraturas para la administración pública. Después de haber reinado también David cuarenta años, le sucedió como rey de Israel su hijo Salomón, que construyó el famosísimo templo de Jerusalén. En este tiempo fue fundada entre los latinos Alba, desde donde comenzó la denominación de reyes albanos, no latinos, aunque siempre en el mismo Lacio. A Salomón sucedió su hijo Roboán, bajo el cual tuvo lugar la división del pueblo en dos reinos, teniendo cada uno de ellos su rey propio.
CAPÍTULO XXI
Los reyes del Lacio, cuyo primero, Eneas, y el duodécimo, Aventino, fueron tenidos por dioses