La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 1. Por estos tiempos dicen algunos que lanzó sus profecías la Sibila de Eritrea. Varrón nos dice que existieron muchas, no una sola Sibila. Esta Sibila de Eritrea escribió algunas profecías bien claras sobre Cristo; lo que yo mismo he leído en latín en unos versos defectuosos, debido, según supe después, a la impericia de cierto traductor. En efecto, el ilustre Flaciano, que fue procónsul, hombre de gran facilidad de palabra y de vasta erudición, hablando un día conmigo de Cristo me presentó un códice griego que decía contener las profecías de la Sibila de Eritrea, donde mostró cómo en determinado lugar el orden de las letras en el comienzo de los versos expresaban en acróstico claramente estas palabras: Ιησους Χρειστὸς Θεου υἱὸς Σωτήρ, que en latín significan Jesucristo, Hijo de Dios Salvador (Iesus Christus Dei Filius Salvator).
Estos versos latinos, cuyas primeras letras nos dan el sentido que hemos transcrito, tienen el siguiente contenido, según los tradujo un autor a la lengua latina y en verso: