La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Esta casa de Dios tiene una gloria más excelente que la que tuvo aquella primera construida con madera, piedra y demás materiales y metales preciosos. AsÃ, pues, no se cumplió la profecÃa de Ageo en la restauración de aquel templo. En efecto, desde que se restauró no tuvo jamás gloria tan grande como la que tuvo en tiempo de Salomón; antes bien, está demostrado, como lo testifica lo dicho anteriormente, que la gloria de aquella casa quedó disminuida, primero por la cesación de la profecÃa, y luego por los tremendos desastres que sufrió el mismo pueblo hasta la ruina definitiva causada por los romanos.