La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios En vista de ello, Marco Varrón, una vez llegado al número de doscientas ochenta y ocho sectas -y más que podríamos añadir-, basándose en la cuádruple distinción, es decir, comunidad de vida, nueva Academia, estilo de los cínicos y triple género de vida, comienza por descartar todas aquellas que no sistematizan la búsqueda del bien supremo, y que, por tanto, ni son ni pueden llamarse sistemas. Fija luego su atención en los doce restantes sistemas que se preguntan cuál puede ser el bien del hombre para lograrlo y ser felices. De ahí, una vez demostrada la falsedad de los demás, se queda con un solo sistema. Descartando el triple género de vida, son eliminadas las dos terceras partes de las sectas, quedando únicamente noventa y seis. Haciendo lo mismo con la distinción nacida de los cínicos, se reducen a cuarenta y ocho. Eliminemos la distinción de los neoacadémicos, y nos quedan la mitad, veinticuatro. Descártese también la originada por la comunidad de vida y nos quedamos con doce, diferencia que había duplicado las sectas.