La Ciudad de Dios

La Ciudad de Dios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO III

Salomón, en el libro del Eclesiastés, ya reflexiona sobre lo que buenos y malos tienen de común en esta vida

Ya Salomón, el rey más sabio de Israel, que reinó en Jerusalén, comienza así el libro llamado Eclesiastés, y que incluso los judíos tienen en el canon de las sagradas letras: Vanidad de los vanidosos -dice el Eclesiastés-; vanidad de los vanidosos, todo es vanidad. ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol?7 Y partiendo de esta exclamación va conectando con todo lo demás: recuerda las calamidades y las falsedades de esta vida, al par que el tiempo se nos desvanece de entre las manos; nada hay sólido, nada se mantiene estable. En medio de toda esta fatuidad bajo el sol deplora también de alguna manera que, a pesar de sobreabundar la sabiduría sobre la insipiencia, como la luz sobre las tinieblas, y de llevar el sabio los ojos en la cara y el necio caminar en tinieblas, a todos, por supuesto8, les aguarda la misma suerte en esta vida que llevamos bajo el sol. En tal afirmación pone de manifiesto las desventuras que vemos aguardar lo mismo a buenos que a malos.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker