La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 1. Cuando les anunciamos a los infieles los milagros pasados o futuros y se los presentamos como no objeto de experiencia inmediata para ellos, nos exigen una explicación racional; al no poder dársela (sobrepasan la capacidad de la humana inteligencia), tienen por falsas nuestras afirmaciones. Pues bien, ellos nos deberÃan dar explicación de tantas maravillas como vemos o podemos ver. Si comprueban que esto sobrepasa la capacidad humana, reconozcan que no porque la razón sea incapaz de dar una explicación vamos a negar que algo ha existido o existirá. En realidad, existen tales hechos, de los cuales igualmente la razón no es capaz de dar explicación.
No voy a recorrer exhaustivamente todo lo que está en los libros. Dejo a un lado los hechos ya pasados para quedarme con los testimonios que permanecen en algunos lugares. AsÃ, quien desee y pueda ir allà podrá comprobar si son verdaderos o no. De todas maneras me ceñiré a unos cuantos.